Antes de comenzar le voy a contar una historia
Imagínese que usted va a coronar una montaña en una expedición que está organizando y contrata un guía experto en la ruta o rutas a seguir, pero usted no hace caso de los consejos que su guía le da para acceder a la cima, ni para realizar las paradas pertinentes. ¿No cree usted que estaría perdiendo el tiempo y el dinero? Cree usted que se daría cuenta de la importancia de las palabras de su guía tratando de ahorrar tiempo? Y ganando seguridad? Al final cuando usted esté perdido, acudirá a el, y el ya le avisó de que esto ocurriría y quiso evitárselo. ¿Por qué no hacerle caso de los consejos de su guía desde el principio?
Bien señor cliente ahora paso a explicarle la labor que nos ocupa, tenemos dos formas de comercializar su vivienda, la suya para la que, si me lo permite no lleva años formándose para ello ni cerrando acuerdos en la zona, mucho más lenta y en la cual se pierden oportunidades por el camino y usted pierde dinero cada día que pasa y la que le propone la agencia, que es la forma profesional y que garantizan un porcentaje de éxito en un periodo de entre 6 y 9 meses. En ambos casos terminará entendiendo que el mercado está vivo y fija el precio de venta, y en ambos llegará al mismo precio de venta, pero el primero es mucho más largo, mientras el segundo es mucho más llevadero.
En qué consiste la segunda, en trabajar bajo el consejo del agente, dejarle que valore su vivienda y publicitarla al precio que él le aconseje. Es un hecho que en España sólo el 10% del mercado de vivienda se comercializa al precio de salida y esto conlleva la perdida de oportunidades, puesto que los compradores se fijan un tope de precio máximo con los impuestos incluidos y filtran los resultados desde ese máximo.
Y es por eso por lo que cuando un cliente vendedor acude a una agencia, debería elegir a su representante en la venta así como a su asesor para la misma, dos labores para las que no todo el mundo se ha formado ni ha adquirido experiencia.
Obtener conocimientos del mercado no es una labor fácil aunque lo parezca y menos cuando la propiedad tenga ciertas singularidades no comparables, es para ello que usted puede acudir al experto en la zona. Tampoco es tarea fácil que su agente a la vez tenga conocimientos jurídicos a través de los cuales pueda revisar con garantías su operación inmobiliaria y generar la confianza suficiente al posible comprador.